Still: Residencia en The Kitchen 2021

Ciencia, arte, capitalismo y marxismo dependen de conceptos occidentales del tiempo, del espacio y del ser. Si queremos nuevos futuros debemos preguntarnos profundamente por esos conceptos.

 

Los filósofos griegos sentaron las bases para un conocimiento objetivo del mundo. Propusieron entender “lo que es” como un objeto que podía ser medido: una ontología de lo cuantificable. (onto=ser, logía/logos=entendimiento). Esto abrió camino para el surgimiento de la ciencia, que se basa en una concepción objetivista del mundo. En la misma línea, Aristóteles definió la experiencia humana separando los sentidos como funciones independientes. Es mas fácil cuantificar la data de los sentidos por separado. Lo mismo ocurre con la separación del tiempo-espacio en dos variables independientes.

 

Nuestra experiencia personal del mundo ha sido influenciada por la ontología de lo cuantificable. Por ejemplo, las artes occidentales son una pedagogía que enfatiza la independización de los sentidos; música para los oídos, artes visuales para la vista. Incluso el nombre “arte interdisciplinario” nos sugiere que hay una necesidad de re-integrar los sentidos independizados. Pensemos en los sistemas de inteligencia artificial (IA). La IA aprende a percibir la realidad cuantificándola, separando los sentido, separando el espacio del tiempo. Solo después de esa “desintegración” de la experiencia, la IA puede re-integrar la data obtenida a través de sus “sentidos”, para imitar la experiencia humana.

 

Pero qué hay de las experiencias donde la ontología de lo cuantificable no es suficiente? Preguntas por el sentido de la vida, el origen del universo, o la muerte. Estas preguntas nos muestran los límites de la ontología de lo cuantificable. Como en el videojuego Pac-man, la ontología de lo cuantificable solo tiene sentido dentro de los límites creados por ella misma. Pac-man es funcional cuando navega dentro de los confines de la pantalla. Sin embargo, cuando llega al límite superior de la pantalla, vuelve a aparecer en el margen inferior de la pantalla.

 

La cultura occidental cultiva una experiencia sensorial, del tiempo y del espacio, basada en la ontología de lo cuantificable. ¿Podemos cultivar una experiencia desde la ontología de lo no cuantificable? Incorporar una ontología de lo no cuantificable nos lleva a preguntas al borde de la pantalla de Pac-man. Preguntas poderosas como la que nos planteó Heidegger: ¿Qué es Ser?  No el ser de un objeto, no el ser de una silla, sino el Ser en si mismo. Aceptar que no hay una respuesta cuantificable a esa pregunta nos deja en una profunda ansiedad. Esta ansiedad occidental viene de nuestra incapacidad de responder a la pregunta “¿Qué es Ser?” desde la ontología de lo cuantificable. La ontología de lo cuantificable es la base no solo de la ciencia sino de todas las meta-narrativas de occidente, incluyendo la ciencia, el marxismo y la religión. Y no hay escapatoria, porque somos occidentales y nunca podremos dejar de serlo. Occidente ya le ocurrió a toda la humanidad, en mayor o menor medida y no hay vuelta atrás.

 

Durante mi residencia en The Kitchen (NYC 2021) desarrollé un proyecto titulado “Still”. A través cambios minimalistas en el sonido y la luz, llevé a la audiencia a lentamente a una oscuridad y silencio totales, para permitirles percibir la quietud y la permanencia (Stillness). Fue una estrategia para confrontarlos a una ontología de lo no cuantificable, a través de la unión del espacio y el tiempo, y de la re-integración de los sentidos.

 

Como parte del proceso de creación, entrevisté al biólogo Carlos Carmona (aquí), a la filósofa Alejandra Borea (aquí), a la historiadora Yukyko Takahashi (aquí) y al músico Brian Adler (aquí), con los que hablamos sobre temas relacionados al tiempo y espacio en la cultura occidental. 

 

También escribí unos poemas inspirados en la ontología de Martin Heidegger y un ensayo titulado «Una crítica al silencio occidental» (pronto aquí). 

 

Visita la página del proyecto en The Kitchen (aquí) y la entrevista para The Kitchen Magazine (aquí). 

 

Poemas 

 

 

 

Instalación en Queenslab para The Kitchen, NYC Abril 2021